viernes, 14 de marzo de 2008

Muletas imaginarias

Esa "ley escrita en nuestros corazones"

Hace rato en la calle me encontré con dos mujeres Testigos de Jehová que me preguntaron cual era mi religión y si creía en Dios.

"Soy agnóstico, y pienso que la existencia de Dios es indemostrable", contesté.

La platica derivó a los principios morales que brinda la religión (ver entradas anteriores). Les dije que el no tener religión no significaba que uno no tuviera principios. Me dijeron sobre esa 'ley interna escrita en el corazón'(1) que nos dice lo que está bien y mal, entiéndase la conciencia, como prueba de que Dios la había escrito ahí y por lo tanto prueba de su existencia(2).

"Más bien, es el razonamiento el que nos da esos principios", respondí.

Como estaba trabajando no siguió la conversación. Pero el punto es: ¿Requiere la gente que Dios (o los dioses) les diga lo que está bien y mal?(3)

- En primera Dios tendría que existir.

- Luego tendría que ser una persona comunicativa.

- Y por último tendría que dejar muy claro y, sin lugar a malas interpretaciones el medio que utiliza para darnos a conocer Su voluntad.(4)

El problema es que los tres aspectos son indemostrables y llenos de ambigüedades e interpretaciones diversas. Por lo tanto ¿debemos inventarnos divinidades que nos digan que hacer? ¿O utilizar nuestra propia inteligencia para crear leyes y normas éticas y morales que nos ayuden a formar a una sociedad más justa y segura?

Mi conclusión es que no debemos hacer muletas imaginarias para vivir la vida, cediendo nuestros intelectos y conciencias a líderes religiosos que se auto proclaman "conocedores de la voluntad de Dios", y cuyos objetivos en realidad son el control y el enriquecimiento mediante la manipulación de las mentes de otros(5).

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(1) El texto en cuestión es Romanos 2:14,15.

(2) Falacia Non sequitur.

(3) Según los Testigos de Jehová una de las razones para que Dios permita la maldad es la "cuestión de la soberanía divina", es decir, que si el hombre tiene el derecho a gobernarse y a decidir lo que es bueno y malo sin la intervención de Dios. Cuestión planteada por Satanás al decirle a Eva que 'si comían del fruto del árbol serían como Dios, conociendo lo bueno y lo malo' (Génesis 3:1-5). Osea que si comían del árbol estaban demostrando que a ellos correspondía decidir.

(4) Claro, la lista se puede ampliar con cosas como que Dios efectivamente nos haya creado, que se interese en nosotros y que sea una persona justa. O si son varios dioses que tengan un consenso sobre lo que requieren de sus criaturas.

(5) Y de nuevo recurren a consabido "si no haces lo que los clérigos te decimos te irás al Infierno", o en el caso de los Testigos "no agradarás a Dios y no tendrás vida eterna".